Un paso más en la gran transformación tecnológica que vivimos es el del antropomorfismo. No solo al dar crecientemente a las máquinas, a los robots, un aspecto físico o plástico humano, humanoide, cada vez más realista, sino también en nuestra relación verbal o narrativa, ya sea oral o escrita, con ellas. Especialmente con las inteligencias artificiales generativas, basadas en grandes modelos de lenguaje (LLM). “Gracias Claude”, “buenos días, Siri” o tratos similares son muy habituales por parte de los usuarios. Pero no son fortuitos ni inocuos. Tienen intenciones y costes. No digamos ya en las relaciones afectivas o de confianza que se crean con estas IA, unas relaciones que crecen día a día, algo que anticipó la película Her (2013). La IA, a su vez, tiende a adular verbalmente a sus interlocutores humanos, con consecuencias sociales negativas. El antropomorfismo conlleva peligros que las normas nacionales o internacionales no prevén. Salvo algunas excepciones, como la china.
Fonte: https://elpais.com/ideas/2026-08-30/los-peligros-de-decir-gracias-chatgpt-esa-maquina-que-te-hace-la-pelota-no-es-humana.html