Al acabar una canción, alguien entre el público le entregó un papel doblado por la mitad. Era algo habitual en sus conciertos. Le gustaba que la gente subiera al escenario mientras actuaba, se tomara fotos y le pidiera canciones. Chalino Sánchez era la antiestrella de los corridos, un ranchero más echando desmadre con sus compas. Mientras suenan los primeros compases del acordeón, Chalino desdobla la nota y lee lo que está escrito en el papel sin soltar el micrófono. Son apenas unos segundos. Cuando levanta de nuevo la cabeza, hace una mueca nerviosa con la boca. Se pasa la mano por la frente para limpiarse el sudor que le cae por debajo del sombrero beige de ala ancha. Tiene la mirada perdida, como si estuviera descifrando en un limbo el mensaje que acababa de recibir. Vuelve a doblar el papel, hace una leve señal con la cabeza a alguien a su izquierda y comienza a cantar: “Tengo el alma enamorada nada más de pensar, corazón…”. La mañana siguiente, apareció tirado en un riachuelo. Tenía los ojos vendados, las manos atadas a la espalda y dos agujeros de bala en la nuca.
Fonte: https://elpais.com/mexico/2026-08-05/los-enemigos-del-compa-chalino-quien-mato-al-rey-de-los-corridos.html