Creí que se había explotado una llanta. Estaba manejando, mi hija iba como copiloto y llevaba a otros dos niños vecinos en el asiento de atrás. Todos los días los transporto al colegio. Estábamos, en la lenta fila de carros de cada día, cuando sentí un jalón hacia la derecha. “Se estalló una llanta”, pensé. Pero luego: “no sonó”. Después vi que el carro de adelante bailaba de un lado a otro y que los demás se movían como en los videos que circulan en redes cuando ocurren terremotos en Japón. Me sentí en Japón. Eso fue lo que pensé. “Este es un terremoto tan fuerte como los que sacuden a Japón”.
Fonte: https://elpais.com/america-colombia/2026-08-11/los-carros-bailaron-y-la-tierra-rugio.html