Su velero, el Almirante, era un granito de arroz en mitad del Mediterráneo. Mientras se comía el último trozo de pollo reseco, sonrió ante una idea: seguro que nadie más que él sabía que estaba todavía vivo. Él tampoco se lo podía creer. Habían pasado 11 días y desde hacía cuatro ya nadie lo estaba buscando. “Yo sabía que era hombre muerto, pero aún no lo estaba”.


Fonte: https://elpais.com/espana/2026-05-03/doce-dias-a-la-deriva-sin-motor-ni-radio-y-con-olas-de-cinco-metros-asi-vencio-aureliano-al-mar.html