La tensa calma en las afueras de la entrada de emergencias, del Hospital General Rubén Leñero, se quebró cuando una mujer salió a la calle y se encontró con su familia. Rompió en llanto y casi se desmayó al abrazar a sus allegados. Su hijo, Óscar Rubén Cortés, de 58 años, murió tras sufrir severas quemaduras por la explosión registrada este miércoles de una pipa de gas en el puente La Concordia, en Iztapalapa. Es uno de los ocho fallecidos confirmados hasta ahora por esta tragedia. El resto de su familia se acercó para arroparse juntos. Entre murmullos y congoja, el resto de personas los observaba, mientras aguardaban afuera de este centro de salud en Ciudad de México, a la espera de un parte médico que les confirme el estado de salud de un ser querido.



La UNAM ofrece apoyo psicológico
Tras la peor explosión de la última década en la capital, los afectados podrían presentar alteraciones psicológicas o síntomas de estrés agudo que van desde la negación al miedo, enojo, aislamiento, dificultad para concentrarse, sudoración y hasta dolor estomacal.
“Es algo natural, incluso hasta cierto punto esperado que la persona en el lapso de las primeras 24 horas tenga estas afectaciones”, apunta el psicólogo Daniel Velasco, responsable del Programa de Atención Psicológica a Distancia de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México.
La UNAM ofrece una línea de ayuda para los afectados que requieran atención para “recuperar la calma y la capacidad de tomar decisiones”. La jefa de Gobierno capitalina, Clara Brugada, también ha anunciado que se dará apoyo psicológico a las víctimas.
Fonte: https://elpais.com/mexico/2025-09-12/angustia-y-solidaridad-entre-las-familias-afectadas-por-la-explosion-en-iztapalapa-no-tiene-seguro-ni-trabajo-fijo-pido-que-lo-apoyen.html