Fueron a por los cómicos para que, visto con cierta distancia, pudiera hacer hasta gracia, una gracia hiriente: que se consintieran los crímenes de guerra, se militarizasen las calles o se liberase a quienes tomaron por asalto el Capitolio y, a la vez, que se señalase a los humoristas.
Fonte: https://elpais.com/opinion/2025-09-24/a-quien-le-toca-ahora.html