En el taller de Diseño y Vestuario de la productora Aplaplac, responsable de la exitosa banda chilena de títeres 31 Minutos, las cosas no son lo que parecen. Una pelota de tenis de mesa son los ojos del personaje reportero Mario Hugo, unas pailas de huevos son la armadura de Tulio Triviño para el show de Don Quijote, y un peluche de hipopótamo es… Donald Trump. A eso llegó la creatividad de Sebastián Ríos, diseñador y caracterizador de los muñecos, cuando dos días antes de que volaran a Washington para presentarse en el Tiny Desk el pasado octubre, los creadores le informaron que, tras meses de trabajo, querían introducir en el guion un personaje que representara la dura política migratoria del presidente estadounidense. Debía encarnarse en un caimán, en alusión a los que rodeaban la cárcel de Alcatraz. Contra reloj, Ríos y su equipo no encontraron un peluche de cocodrilo, pero sí un pequeño hipopótamo verde, al que le alargaron su hocico, le cosieron afilados dientes y le colocaron gafas de sol. Parecía un turista. No estaba claro el mensaje. Se les ocurrió sumarle una gorra roja, como la de MAGA, lo que ayudó, pero aún faltaba algo. Y entonces se iluminaron: pegarle unas cejas rubias bien desordenadas. No habría fallo: era Trump vigilando que los títeres chilenos regresaran a su patria.
Fonte: https://elpais.com/chile/2026-02-14/viaje-al-taller-de-diseno-y-vestuario-de-31-minutos-todo-puede-ser-un-titere.html