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México, un país sin grandes capos

Joaquín Guzmán Loera, Nemesio Oseguera Cervantes e Ismael Zambada García

Cuando la Marina mató en 2012 a Heriberto Lazcano, el jefe de los temibles Zetas que fundaron el narcoterror en México, el Mencho empezaba a asomar la cabeza. Había colaborado en debilitar a aquel grupo de exmilitares de élite y ya estaba fraguando la ruptura con Sinaloa para comenzar su carrera en solitario. En 2014, con la segunda detención del Chapo, ya dirigía su propia mafia, pero gracias a un perfil bajo había logrado mantener un expediente policial todavía sorprendentemente limpio. Para la detención definitiva del Chapo, había sido capaz de derribar un helicóptero militar a cañonazos y poner en jaque a Guadalajara, la segunda ciudad más importante de México. Un par de años después pactó con los restos de los carteles de Tijuana y Juárez, desangrados por la guerra contra Sinaloa, para hacerse más fuerte. Y cuando al Mayo lo detienen el año pasado en Texas, ya llevaba tiempo consolidado como el jefe de la mafia más poderosa de México y el hombre más buscado por Estados Unidos. El Mencho era el último gran capo y a la vez el primero nacido de la desintegración de los carteles clásicos. Ahora, tras su muerte el domingo a manos del Ejército, ya no existe ni una cosa ni la otra.

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Fonte: https://elpais.com/mexico/2026-02-24/mexico-un-pais-sin-grandes-capos.html

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