Hace solo unas semanas eran electricistas en Miami. O gerentes de departamentos de una multinacional. Seguían pescando como habían hecho los últimos 30 años. Conducían los camiones. Tenían una empresa de aire acondicionado. Cobraban el retiro por una vida trabajada. ¿Y ahora? Ahora buscan el hueco entre los soportales, tienden al sol ropa mojada en un lavamanos, abren y cierran puertas de un Oxxo con la esperanza de que caiga alguna moneda, celebran las mantas que una vecina caritativa les ha dado para no dormir directo sobre el concreto, atesoran papeles doloridos, documentos en un idioma equivocado, confían en un dinero prometido para comprar un celular y poder llamar a sus familias, que se quedaron a miles de kilómetros, al otro lado de la frontera.





Fonte: https://elpais.com/mexico/2026-03-29/los-rostros-cansados-de-los-deportados-cubanos-a-mexico-yo-ya-estoy-viejo-no-me-quiero-morir-aqui.html