Natasha Gelman llegó a tener colgados en su dormitorio cinco cuadros de Frida Khalo. El más especial era un retrato de la propia Natasha, de pequeño formato, solo un busto con gesto meditabundo y el pelo recogido. Muy diferente al que también le hizo Diego Rivera, posando con un traje de noche tendida sobre un sofá y con unos exuberantes lirios de fondo, un encargo de su marido, Jacques Gelman, al tótem del muralismo mexicano. La pareja Gelman fue durante la segunda mitad del siglo XX una de las más figuras más potentes del coleccionismo internacional, gracias a la fortuna que amasaron como productores en la época de oro del cine mexicano, incluyendo su amistad y millonaria alianza con Cantinflas.
Fonte: https://elpais.com/mexico/2026-02-10/guerra-entre-herederos-debilidad-institucional-y-un-misterioso-testamento-por-que-no-se-quedo-en-mexico-la-coleccion-gelman.html