Nacieron cuando la Revolución ya no tenía nada para ofrecerles. Algunos tienen entre 20 y 22 años y han encontrado menos libertad en la calle que en un reel de 60 segundos de Instagram. Han dejado la universidad o la profesión por la oportunidad que les ofrece YouTube. Aprendieron a grabarse en medio del apagón, a editar en la madrugada silenciosa, y a tener paciencia para subir a Internet un video de 40 segundos y 60 megabytes en tres o cuatro horas. Pudieran hablar de música, pero no lo hacen. Pudieran grabarse en el malecón y en el Chevrolet americano de los cincuenta, pero no quieren. Crean contenido político, y son hoy, en medio del mayor colapso de Cuba desde hace casi siete décadas, el rostro más nuevo de la disidencia dentro del país.

Fonte: https://elpais.com/us/2026-03-07/el-colapso-de-cuba-en-la-era-de-los-influencers-queremos-que-quedarse-a-vivir-aqui-sea-un-orgullo-no-un-sacrificio.html