Yosef y Dina aprietan el paso. Las sirenas antiaéreas han empezado a sonar sobre Jerusalén, avisando de la inminente llegada de un misil iraní, y el guarda del Museo de la Tolerancia les abre la puerta y anima con un gesto a entrar y resguardarse en una planta subterránea. Les cuesta correr, por su avanzada edad, pero tienen tiempo (unos 90 segundos, habitualmente) y las defensas antiaéreas suelen interceptar los proyectiles.
Fonte: https://elpais.com/internacional/2026-02-28/calles-vacias-y-carreras-a-los-refugios-en-israel-nos-hemos-acostumbrado-es-un-poco-esquizofrenico.html