Un sentimiento de precariedad y miedo invade a los venezolanos migrantes. Países que antes les abrieron las puertas, como Estados Unidos, ahora hacen lo posible…
Corría mediados de los noventa y Mitsuharu Tsumura —un adolescente bajito, cachetón, de ojos rasgados— cruzaba por primera vez la puerta de una vieja casona…
Un sentimiento de precariedad y miedo invade a los venezolanos migrantes. Países que antes les abrieron las puertas, como Estados Unidos, ahora hacen lo posible…
Corría mediados de los noventa y Mitsuharu Tsumura —un adolescente bajito, cachetón, de ojos rasgados— cruzaba por primera vez la puerta de una vieja casona…
Un sentimiento de precariedad y miedo invade a los venezolanos migrantes. Países que antes les abrieron las puertas, como Estados Unidos, ahora hacen lo posible…
Corría mediados de los noventa y Mitsuharu Tsumura —un adolescente bajito, cachetón, de ojos rasgados— cruzaba por primera vez la puerta de una vieja casona…
Un sentimiento de precariedad y miedo invade a los venezolanos migrantes. Países que antes les abrieron las puertas, como Estados Unidos, ahora hacen lo posible…
Corría mediados de los noventa y Mitsuharu Tsumura —un adolescente bajito, cachetón, de ojos rasgados— cruzaba por primera vez la puerta de una vieja casona…
Un sentimiento de precariedad y miedo invade a los venezolanos migrantes. Países que antes les abrieron las puertas, como Estados Unidos, ahora hacen lo posible…
Corría mediados de los noventa y Mitsuharu Tsumura —un adolescente bajito, cachetón, de ojos rasgados— cruzaba por primera vez la puerta de una vieja casona…