El 14 de octubre de 2024, durante una marcha convocada en La Habana contra la ocupación israelí en Gaza, las cámaras de televisión mostraron por primera vez en casi siete años a Alejandro Castro Espín. Para muchos cubanos fue como ver un fantasma. Castro Espín parecía estar de incógnito. No llevaba su clásico uniforme militar, con los grados de coronel estampados sobre los hombros, sino unas gafas de sol, un pantalón común, una camiseta negra y una banderita de palestina en la mano. Hasta ese momento, se decía que había sido puesto en “plan pijama”, un eufemismo cubano usado cuando un miembro de la élite castrista es destituido de sus cargos y obligado a recluirse en casa; algo así como una secreta jubilación anticipada. Al único hijo varón de Raúl Castro le atribuían entonces responsabilidades contradictorias: la de haber propiciado y, luego, destruido la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Aquel día, Alejandro apareció en la segunda fila del acto, justo detrás de la nueva oleada de supuestos tecnócratas que, con Miguel Díaz-Canel a la cabeza, al menos formalmente tomaron el poder en la isla en 2018, cuando Raúl Castro decidió apartarse y a su hijo lo apartaron. Pero ahora, dos años después de esa rápida y sorpresiva aparición, en Cuba se rumora que ha vuelto.
Fonte: https://elpais.com/america/2026-02-08/alejandro-castro-espin-el-principe-en-las-sombras.html