Antes de salir de casa, Carlos le dijo medio en broma a su hija mayor: “Si hay un terremoto, te colocas junto a la columna cerca del balcón”. Fue una de esas exageraciones cariñosas para que una niña de 13 años entendiera que tenía que cuidar de su hermana de siete, porque donde vive la familia Rondón no están acostumbrados a los terremotos. En La Guaira siempre le han tenido más miedo al cielo que a la tierra. Sobre todo desde las lluvias torrenciales de 1999, que arrasaron gran parte de esta ciudad costera. El cielo estaba limpio y azul la tarde del miércoles pasado. Por eso, Carlos y su esposa Asia salieron tranquilos a hacer unas compras al supermercado. Eran pasadas las 18.00 cuando sintieron que el suelo debajo del carrito empezaba a temblar.


Fonte: https://elpais.com/america/2026-07-05/el-consejo-que-salvo-a-las-hermanas-hana-y-livana-del-derrumbe-de-su-edificio-en-venezuela.html