Hay algo profundamente disonante en este Mundial. Nunca hubo tantos partidos, tantos equipos, tantos anfitriones, tanto dinero alrededor y a la vez nunca las entradas fueron tan inaccesibles para el común de los aficionados. Nunca hubo tanta saturación y, quizás, tanto hartazgo en torno al fútbol de masas. Cuanto más se multiplica, menos excepcional parece. Hay Mundial de Clubes, Nations League, torneos continentales ampliados, campeonatos locales jugados bajo la sombra de los petrodólares, amistosos de lujo, giras globales. Todo parece diseñado en pro de la megalomanía del negocio y no del aficionado. Y, sin embargo, bastará que el balón ruede el 11 de junio en el estadio Azteca, la sede de parte de la mitología moderna del fútbol, para que se vuelva a sentir, o al menos a fingir, una emoción común.

Especial Mundial 2026
Este reportaje forma parte del número monográfico que ‘El País Semanal’ dedicado al Mundial de fútbol, publicado el 7 de junio.
Fonte: https://elpais.com/eps/2026-06-09/una-emocion-comun-ante-las-barreras.html