Unos montones de tierra se calientan al sol, un sol durísimo, a la orilla de la laguna de La Habana, a unos 40 kilómetros al sur de Ciudad de México. Es un paso necesario para quitarle la humedad y que no haya bloques, sino bolitas que se puedan deshacer con los dedos sobre una malla metálica. Esos dedos se mueven como si chasquearan entre sí y se paran cuando notan algo pequeño y duro. Algo como un diente, una falange, un huesecillo. Algunos de esos dedos que escudriñan la tierra, junto a funcionarios y forenses, son los de madres que buscan los restos de sus hijas, los de una hija que busca a su padre, los de una hermana que quiere saber dónde está su hermano.


Fonte: https://elpais.com/mexico/2026-04-25/la-herida-abierta-de-los-desaparecidos-en-mexico-en-este-pais-sales-a-buscarlos-o-te-quedas-llorando-en-casa.html