No hay tregua mala. No lo puede ser la declarada el 8 de abril durante 15 días y consolidada este fin de semana con el comienzo de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán bajo patrocinio de Pakistán. Aunque no sirve para los libaneses, sometidos a los ataques indiscriminados de Israel, que se niega a sumarse al alto el fuego y solo ha aceptado hablar con el Gobierno de Beirut en Washington el próximo martes y limitar sus bombardeos al sur de Líbano después de matar impunemente a más de 300 civiles el pasado jueves en la capital del país. A diferencia de Trump, Netanyahu no tiene interés en la tregua ni en la apertura del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo. Por razones electorales y políticas, le convenía continuar el conflicto hasta derrocar a los ayatolás y aprovechar la movilización militar para anexionarse más territorio vecino. De ahí que el primer ministro israelí prosiga la guerra en solitario en Líbano tras quedar en evidencia sus endebles planes para un rápido cambio de régimen en Teherán. Planes con los que consiguió convencer al inconsistente y voluble presidente de EE UU.
Fonte: https://elpais.com/opinion/2026-04-12/desconfianza-en-islamabad.html