Solemos terminar sus libros con el cuerpo alterado y un veneno amargo en la garganta. Salimos de cada obra de Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978) medio intoxicados, como si hubiéramos respirado durante horas un aire enrarecido. Desde los cuentos de Pájaros en la boca y Siete casas vacías hasta el relato familiar de Distancia de rescate y la parábola tecnológica de Kentukis, la autora ha levantado una de las obras más singulares de la literatura en español, volcada en explorar la extrañeza que reside en la supuesta normalidad, en nuestros vínculos y en nuestros cuerpos.

Pájaros en la boca (2009)
En el cuento que da título al libro, un hombre descubre que su hija adolescente come pájaros vivos. Una premisa imposible narrada con naturalidad, marca de la casa en la obra de Samanta Schweblin.
Distancia de rescate (2014)
En su primera novela, una mujer al borde de la muerte reconstruye la vida de su hija en un paisaje rural envenenado. Una mirada turbia a las relaciones maternofiliales.
Siete casas vacías (2015)
La autora se alejó del componente más fantástico de sus libros para situar el terror en la vida cotidiana. Sus cuentos se concentran en familias y espacios domésticos en los que irrumpe lo extraño.
Kentukis (2018)
La novela imagina un mundo donde unos peluches con cámara incorporada hacen furor. A través de varios personajes y países, Schweblin evoca la pérdida de la intimidad, la soledad y la obsesión tecnológica.
El buen mal (2025)
Seis cuentos en los que una vivencia extraña o una pérdida desplazan el centro de gravedad de la vida de sus personajes. Los protagonizan figuras heridas por un pasado que vuelve cuando parecía clausurado.
Fonte: https://elpais.com/babelia/2026-04-04/samanta-schweblin-escritora-prestar-atencion-es-el-superpoder-mas-grande-ya-no-todo-el-mundo-es-capaz-de-hacerlo.html