Como ciudadano que ha dedicado su vida al servicio público y que hoy padece el rigor del destierro, me dirijo al país en que nací y a la comunidad internacional, para fijar una posición inquebrantable ante la última maniobra de la ilegítima Asamblea Nacional: pretender disfrazar de “reconciliación” lo que no es más que un espectáculo de humillación pública maliciosa y cuidadosamente montado.
Fonte: https://elpais.com/america/2026-02-25/la-dignidad-no-se-subasta.html