Hay un tipo que demuele a golpes una barda al otro lado de la calle, frente a mi ventana. No, no entiendo que trabaje en domingo. Es lo primero que pienso, al despertar: por qué alguien se dedicará a dar de marrazos en la piedra, desde las diez de la mañana, en vez de aprovechar el asueto de fin de semana. Tuc, tuc, tuc. Adormilado, voy a la cocina y preparo café. A los pocos minutos, suena el timbre de una llamada. Mi novia suena tensa, piensa que salí a la calle porque ayer le dije que iría a ver libros. Le alivia que siga en casa. “Mira las noticias”, dice. Reviso el teléfono, lo encuentro desbordado de mensajes y salto en instantes las etapas que otros vivieron en tiempo real. “Algo pasa en Tapalpa”. “Hay bloqueos”. “¡Mataron al Mencho!”.
Fonte: https://elpais.com/mexico/opinion/2026-02-22/un-domingo-cualquiera-bajo-fuego.html