Como en el mito de la Creación, el problema de los hipopótamos en Colombia empezó con Adán y Eva. Ambos, macho y hembra, fueron los primeros ejemplares de esa especie que Pablo Escobar, el mayor narcotraficante de la historia del país, ordenó transportar en los años ochenta desde África hasta su sitio de descanso, la Hacienda Nápoles, en el Magdalena Medio. Dos hembras se unieron pronto al grupo y, en cuestión de pocos años, los animales proliferaron por la zona, hasta ser más de 250 en la actualidad. Su existencia es uno de los rostros aún visibles de la opulencia de Escobar. Pero Camilo Restrepo, un artista paisa que vivió en su juventud el espanto causado por el narcotráfico, tiene una visión diferente: en la boñiga de esos hipopótamos cultiva hongos con propiedades psicodélicas que llevan consigo la esperanza de ser un complemento a las medicinas tradicionales con las que mantiene a raya la ansiedad y la depresión que padece.



Fonte: https://elpais.com/america-colombia/2026-02-22/un-hongo-en-la-boniga-de-los-hipopotamos-de-pablo-escobar-una-obra-de-arte-como-camino-contra-la-depresion.html