Arroutado es una palabra gallega que significa “arrebatado”: se llama así a quien es muy impulsivo y pierde fácilmente el control. Con ella se identifica Oliver Laxe (París, 43 años): “Hay en mí algo salvaje, no domesticado. Dionisiaco, dicho de manera fina. En la modernidad, lo traduciríamos como que soy un punki”. Estamos en Casa Quindós, su vivienda de Vilela, entre Navia de Suarna y Cervantes, en la comarca de Os Ancares Lucenses, en Lugo. Un entorno natural sublime que forma valles verdes entre montañas de pendientes muy pronunciadas y que en 2006 fue declarado reserva de la biosfera por la Unesco. Laxe rodó aquí una de sus películas, O que arde (2019). Originalmente, Casa Quindós era una palloza —antigua construcción circular de piedra, bajo cuyo techo de centeno convivían animales y humanos— sobre la que en los años setenta se levantó una vivienda. Perteneció a sus abuelos, y en ella nació su madre. Ya en los años 70, se levantó sobre ella la casa rural de pizarra. La familia iba los fines de semana cuando él era pequeño. Después, él la compró a sus tíos con el dinero que ganó gracias a sus primeras películas, para restaurarla durante la pandemia de la covid: “Dentro de Lugo, Os Ancares es una región remota, pero dentro de lo remoto esto lo es más aún. Aquí he escrito todos mis guiones. Mi sensibilidad es muy de estas montañas. Mis valores y cultura del trabajo, y también cierto nervio, cierto pulso”. Arroutado.
Fonte: https://elpais.com/eps/2026-02-15/oliver-laxe-las-criticas-mas-fuertes-que-ha-recibido-sirat-son-un-sintoma-de-que-he-hecho-bien-mi-trabajo.html