Un secuestro en una carretera montañosa del suroeste colombiano recordó el martes que en Colombia nadie está del todo a salvo. La víctima fue la senadora indígena Aida Quilcué y su equipo de seguridad. Un grupo de hombres armados interceptó su camioneta y los hizo desaparecer durante horas. Todas las fuerzas del orden se movilizaron para encontrarlos. Aparecieron vivos. Pero el mensaje ya estaba enviado. Si a una senadora con escoltas la pueden borrar del mapa, aunque sea por unas horas, ¿qué queda para aquellos sin apellidos ni protección?
Fonte: https://elpais.com/america-colombia/2026-02-15/secuestros-y-la-derecha-en-defensa-del-salario-minimo-lo-imprevisible-marca-la-campana-en-colombia.html